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El año pasado
se constituyeron más de 124.000 nuevas sociedades
en España, lo que supone un incremento del 5% sobre
el año 2003. Crear una empresa es para muchos un
gran sueño que puede llegar a ocupar sus pensamientos
durante una gran parte del día. Es un sueño
que, sin lugar a dudas, se puede y se debe llevar a cabo
si uno realmente lo desea. Una vez dicho esto, hay que tomar
ciertas precauciones para que el gran sueño no se
convierta en pesadilla.
En las primeras etapas de una empresa, siempre
debes hacerte una serie de preguntas a ti mismo, sobre todo
esta: ?¿Es realmente ésta la mejor opción,
o me estoy dejando llevar por las emociones??
Acontinuación exponemos algunos errores bastante
comunes a la hora de crear una empresa, nunca con el fin
de asustar ni de ahuyentar a los posibles emprendedores
que estén leyendo este artículo, sino con
el ánimo de prevenir y de intentar eliminar algunas
dolorosas experiencias y, sobre todo, para ayudar a que
ese gran sueño se cumpla y llegue a buen fin.
LAS PRISAS
Las prisas son nefastas para casi cualquier
aspecto de tu vida. Ala hora de crear un negocio has de
evitar tomar acciones precipitadas, sean éstas a
la hora de escoger un local, tu banco, tus colaboradores
?empleados, proveedores, colaboradores...? así como
a la hora de crear tus procedimientos.
Toma tu tiempo para crear un buen Plan de Negocios que te
ayudará como guía a la hora de, realmente,
llevar a cabo tu negocio. Ganarás tiempo y dinero
y evitarás grandes disgustos.
NO ESCOGER EL NEGOCIO
ADECUADO PARA TU PERSONALIDAD
¿Eres una persona que busca seguridad?
Si es así, tal vez el mejor tipo de negocio sea una
franquicia, que aporta un conocimiento del sector y una
estabilidad mayor a cambio de un canon. ¿Eres una
persona poco consistente con continuos cambios de humor?
En ese caso, realmente quieres abrir un restaurante donde
estarás cara al público durante largas horas.
¡Tal vez una empresa comercial donde podrás
explotar tus habilidades sería una mejor opción!
Si tu negocio es unipersonal, escoge una opción que
se adapte a tu personalidad y a tu realidad y necesidades.
Si vas a tener socios, intenta complementar tu personalidad
con la de ellos.
QUEMAR LOS BARCOS
Durante la conquista de México por
parte de los españoles, Hernán Cortés
en un arranque de temeridad, mandó quemar los barcos
en los que habían alcanzado las costas americanas
con el fin de evitar una huida en masa por parte de sus
hombres. Tuvo suerte y le salió bien la jugada. Nosotros,
por fortuna, no tenemos esa necesidad. Si no estamos absolutamente
seguros de nuestras posibilidades, o si queremos minimizar
el riesgo, no tenemos por qué quemar los barcos.
Hay multitud de opciones para tejernos una buena red de
seguridad. Si no estamos seguros del éxito de nuestro
negocio, podemos buscar alguna actividad que podamos hacer
a tiempo parcial, que nos guste, y sin necesidad de dejar
nuestro trabajo en caso de que sea ésa nuestra fuente
de ingresos. Crear un negocio puede ser compatible con otras
actividades.
NO CONOCER LOS COSTES EXACTOS DE NUESTRA
ACTIVIDAD
El fin de una empresa no es ?vender y cuanto
más, mejor?. El fin de una empresa es conseguir beneficios.
Si no cuidamos nuestros márgenes de contribución,
no podremos saber si estamos generando un beneficio potencial.
Es preciso tener absolutamente claro el desglose de costes
fijos y costes variables de nuestro negocio.
NO CUIDAR LOS DETALLES
Con tan sólo darse un paseo por la
ciudad, o mejor aún por un centro comercial, es realmente
sencillo encontrar locales cercanos uno al otro, dedicados
a la misma actividad. Unos están vacíos y
otros a rebosar. ¿Suerte? No creo. Los locales que
están llenos ofrecen lo que los clientes buscan.
Muchas veces es cuestión de detalles: decoración,
ambiente, productos. Si tu negocio es cara al público,
puede ser que tengas el mejor producto del mundo pero si
el cliente no se encuentra cómodo en tu local, tal
vez no entre.
En el caso de que tu negocio no sea cara al público,
piensa en cómo vas a llegar a tu cliente. Acaso la
publicidad que envías realmente no motiva al cliente
a llamarte, o tal vez las personas que le atienden al teléfono
no son del todo agradables. Entonces, ¿cómo
harás que el cliente esté motivado para adquirir
tu producto? ?que por otra parte puede ser el mejor del
mundo?.
NO QUERER/SABER VENDER
El que tiene una empresa debe saber ?o querer
saber? vender. El fin de toda empresa es conseguir beneficios.
Si no vendemos no conseguiremos el margen de contribución
necesario para alcanzar esos beneficios. Si no sabemos vender,
hagamos por saber. Si aún así no queremos/no
podemos, busquemos a los profesionales que lo sepan hacer.
Sean internos ?vendedores propios)? o externos ?una red
de distribución?. Vendas directamente o no, has de
tener una actitud de atención continua al cliente.
Hay un sabio refrán judío que dice ?Si no
sabes sonreír, no abras un negocio?.
NO DEJARSE ACONSEJAR POR PROFESIONALES
Admitámoslo, nuestros amplios conocimientos
no abarcan toda el conjunto de leyes y normativas mercantiles
a los que nuestra empresa se tiene que acoger. Ano ser que
tu negocio sea un gabinete jurídico o una asesoría
de empresas, mi recomendación es que te dediques
a lo que sabes hacer ?hostelería, software, consultoría,
selección de personal, fontanería, etc...?
y que te sepas rodear de los profesionales que te pueden
aconsejar mejor. No es necesario incorporarlos a tu empresa
en muchos casos, externaliza.
No lo dudes, déjate aconsejar por profesionales y
que tu empresa se dedique a lo que sabe hacer bien.
NO SER EXIGENTE
Exige siempre lo mejor de tus colaboradores.
Recompensa sus esfuerzos adecuadamente, ellos lo agradecerán
y tu empresa se beneficiará. Esto es válido
tanto para colaboradores internos ?empleados? como para
externos ?proveedores?. Nunca te conformes con menos.
NO SER REALISTA
Este punto se ha tocado en anteriores pero
merece la pena recalcar su importancia. ¿Realmente
podrás cubrir durante un año una estructura
de costes fijos de tener una oficina de 200 metros en la
calle Serrano, con 3 empleados, sin tener aún clientes
ni cartera de productos? ¿Eres una magnífico
programador? ¡Entonces quizás lo tuyo es dedicarte
a programar y contratar los servicios de una oficina virtual
y buscar un distribuidor que se ocupe de vender tu magnífico
programa! Seamos realistas. Conozcamos nuestras limitaciones,
nunca con el fin de desanimarnos, sino con el fin de dimensionar
nuestro negocio a nuestra realidad socio-económica.
Lo contrario es jugar a la lotería y no tiene nada
que ver con un proyecto empresarial, mejor ir al casino,
es más divertido y arriesgamos menos.
NO LLEVAR A CABO UNA PREVISIÓN
FINANCIERA ADECUADA
Muy interrelacionada con el punto anterior.
Hay que hacerse la pregunta ?¿Cuánto tiempo
podré soportar mis gastos fijos con los recursos
que tengo actualmente? Debemos dotar a nuestra empresa con
una previsión financiera adecuada para aguantar los
primeros meses/años. Esto no quiere decir que necesitamos
una fortuna para financiar eternamente una
serie de locales y/o empleados.
Significa que el comienzo puede ser duro y las ventas a
veces no llegan tan rápidamente como nosotros desearíamos.
Por tanto, seamos prudentes y cubramos nuestras espaldas
ya que una empresa de nueva creación es precisamente
eso: nueva, e implica un desconocimiento parcial de la realidad
a la que nos vamos a enfrentar.
NO DISPONER DE UN PLAN DE NEGOCIOS
No disponer de un buen Plan de Negocios
es equiparable a embarcar hacia Pernambuco en una lancha
sin mapas, ni remos, ni brújula. ¿Puedes llegar?
Sí claro... ¿pero cómo y cuándo,
y después de cuántas vueltas? El Plan de Negocios
es una herramienta fundamental que establece las bases de
tu negocio, fija una misión y una dirección.
Dispone la estrategia e indica las tácticas para
alcanzar tus metas. Y por último, pero no por ellos
menos importante, nos ayuda a hacer un control y seguimiento
y, por supuesto, rectificar cuando las decisiones no sean
las adecuadas.
NO PAGAR/NO COBRAR
Tan grave es uno como otro. El punto 8 nos
recordaba que hay que ser exigente con nuestros colaboradores,
no podemos serlo si no pagamos. Un empleado o proveedor
enfadado puede ser una fuente de terrible publicidad para
nuestra empresa. Por otra parte, si no cobramos, estamos
financiando las actividades de los demás. Si tu negocio
NO es una financiera, no financies más de lo estrictamente
necesario. Un cliente no debe ser eximido de pagar puntualmente
por ?ser un buen cliente?.
CONFUNDIR LA CAJA DE LA EMPRESA CON
TU BOLSILLO
La caja de la empresa es sagrada. No es
tu bolsillo, está ahí para hacer frente a
las obligaciones financieras de la empresa. El efectivo
no es igual a beneficio, es tan solo efectivo. Búscate
un buen contable interno o externo, dependiendo de tus necesidades
y déjate aconsejar.
NO CALIBRAR LA IMPORTANCIA DE LA PUBLICIDAD
Y PROMOCIONES
La publicidad y las promociones son fundamentales.
Sin ellas, el mundo exterior ?léase clientes?, no
nos conocerán. Escoge la forma de publicidad y promoción
más adecuada para tu empresa y no te dejes llevar
por cantos de sirena. ¿Realmente crees que un anuncio
a nivel nacional en la televisión que cuesta 30.000
euros por 15 segundos nos ayudará a tener más
clientes en un restaurante de Cáceres? ¿No
sería mucho más interesante invertir ese dinero
en
prensa local y gastando tan solo una pequeña
fracción?
En cambio, si nuestra empresa se dedica a vender servicios
de consultoría, ¿realmente servirá
anunciarse en los multicines durantes una sesión
de cine de adolescentes? ¿No sería mucho más
interesante una campaña telefónica atacando
una base de datos de empresas potenciales perfectamente
segmentado hacia nuestra área de negocio? Según
algunos estudios, una empresa promedio que deja de llevar
a cabo acciones de marketing sufre un descenso en sus ventas
de entre un 15% y un 30%.
NO CUIDAR A SUS CLIENTES/COLABORADORES
Es un dato por todos conocido que cuesta
diez veces más obtener un cliente nuevo que retener
a uno actual. Lo mismo se podría aplicar a los colaboradores
?empleados, proveedores, etc...?. No es necesario implantar
una sofisticada solución de CRM (Customer Relationship
Management) para poder mimar a los clientes. Nuestros clientes
y colaboradores son un importante activo de nuestra empresa
y deben ser tratados como tal.
Roberto Menéndez Fernández,
MBA por IDE-CESEM.
Actualmente presta sus servicios como Country
Manager para la empresa Ivalis Inventarios
www.ide-cesem.com
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